jueves, 11 de febrero de 2010

Ayudas y aplicaciones tecnológicas para la educación de alumnos con discapacidad visual e invidencia.

En principio resulta imprescindible distinguir la velocidad lectora del alumno, con el fin de aplicar la solución más idónea. Podemos apoyarnos en la clasificación que hacen Inde y Bäckman (1988):

- Lectores límite entre Braille y tinta, con una velocidad inferior a 40 palabras
por minuto.
- Lectores con agudeza visual reducida, con una velocidad lectora que oscila
entre 40 y 80 palabras por minuto.
- Lectores deficientes visuales que han sido entrenados y logran una velocidad
de entre 80 y 120 palabras por minuto.
- Lectores con baja visión, pero con una lectura a partir de 120 palabras por
minuto.

Las primeras ayudas pueden consistir en la utilización de gafas y lupas manuales. Otras ayudas como los microscopios e incluso los telescopios, también pueden utilizarse, pero de forma puntual. En todos los casos debe recordarse la importancia de mantener una correcta iluminación.
La adaptación de un puesto escolar para baja visión se apoya, fundamentalmente
en la magnificación de la imagen de la pantalla. Hay otros componentes de adaptación de esta discapacidad, que pueden ser comunes y útiles para la adaptación de otras discapacidades:


Pantalla.

El monitor es el elemento clave para adaptar esta deficiencia. No basta con
amplificar la imagen con un programa, aunque este tenga un sistema de seguimiento de la situación del cursor; con un monitor pequeño y la imagen amplificada, el niño carece de una visión del contexto próximo al foco que está editando, tanto si es un gráfico como si es un texto. El tamaño debe ser lo mayor posible.


Ratón.

En principio no tiene ningún requisito especial con respecto al perfil del niño.
Sin embargo, el modelo “Microsoft IntelliMouse” permite alejar o acercar las vistas de pantalla mediante una pequeña rueda situada entre las dos teclas del ratón. Manteniendo pulsada la tecla Control mientras se gira la rueda hacia delante o hacia atrás, se acerca o aleja la imagen, respectivamente.
Recomendaciones de visualización y de interfaz con el sistema operativo.
Windows posee un grupo de opciones de accesibilidad, que ofrecen algunas posibilidades como aumentar el contraste aumentando considerablemente el tamaño de las fuentes. También incorpora algunos accesorios como un magnificador configurable.
Configuración de los programas profesionales.
Se puede configurar los programas de forma que puedan ayudar a resolver algunos problemas de deficiencia visual. En ocasiones, aumentando el zoom y utilizando la opción de iconos grandes se puede mejorar la percepción de los detalles en la pantalla para los niños con deficiencias visuales.

El teclado.

El teclado Braile sería una de los recursos de los que se podian hacer valer.
Mejorar la identificación de las teclas con etiquetas adhesivas que magnifiquen lo más posible los caracteres del teclado. Este tipo de ayuda técnica es de bajo coste y de gran utilidad.

Interfaz vocal de entrada de datos.

Constituye una buena alternativa para todo tipo de alumnos, afectadas o no por alguna discapacidad.

Interfaz vocal de salida de datos.

Es el complemento del punto anterior. Existen programas, como TifloWin, especialmente diseñados para esta función.

Escáner/OCR.

Tanto para deficiencias visuales como para invidencia, la utilización combinada
de un escáner y un programa de reconocimiento de caracteres (OCR) facilita el acceso a la información escrita, magnificando la información en pantalla u oyéndola con un programa lector. El escáner identifica el texto, luego el software lo identifica y reconoce y lo convierte en sonido gracias al sintetizador de voz.
La invidencia tiene, como aplicación tecnológica fundamental, la interfaz de salida de datos por medio de la línea Braille. Otros componentes, ya mencionados, sirven de complemento para la interacción con el ordenador.

Línea Braille.

Dispositivo que se conecta al ordenador y permite leer los caracteres de texto
que estén en pantalla línea a línea. Actualmente, también permite conocer el estado del entorno gráfico de la pantalla, qué ventana está activa, etc. Es un dispositivo de coste bastante elevado.
Etiquetas para el teclado.
Pueden utilizarse unas etiquetas adheridas a las teclas con el código Braille grabado. Aunque los usuarios expertos teclean sin ayuda visual o táctil, teniendo como referencia sólo las teclas “F”, “J” y “5”, esta ayuda puede servir como un sistema de aprendizaje.

Interfaz vocal de entrada de datos.

No es un sistema de adaptación imprescindible para esta discapacidad. Es posible que incluso, tal como funcionan actualmente los programas comerciales, pueda complicar excesivamente la interfaz de usuario. En todo caso, es necesario realizar una evaluación de este sistema en combinación con el resto de los componentes de la interfaz.

Interfaz vocal de salida de datos.

Junto con la línea Braille, es la interfaz de salida de datos que más se adecua a este tipo de usuarios.

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